PLAN CONTINENTAL


 

Se puede determinar, según los historiadores que, para la independencia de la américa española surgieron don planes continentales similares de la logia americana, inspirados en la historia y las ideas de esos tiempos, considerando factores de identidad y tradiciones comunes que diferían entre los principales próceres e ideólogos, representados por Simón Bolívar y José de San Martin… El primero, tal vez influenciado por su maestro Simón Rodríguez, se basaba en la historia occidental y buscaba la unidad latina “de tres raíces”, similar a la idea federalista y liberal de la nación norteamericana, pero con rasgos filosóficos de la democracia participativa griega… pensaba una gran federación anfictiónica, denominada la “Patria Grande”.

El segundo, José de San Martin, buscaba basar la identidad sudamericana en el imperio Incaico, con un sistema de unidad “monárquico republicano” de “incanato”, con un Congreso representativo de las naciones y un emperador americano o europeo.

Ambas ideas, encontraron partidarios y detractores, que fueron variando sus apoyos de acuerdo a los acontecimientos, a los intereses económicos particulares y a las ingerencias de las naciones o potencias extranjeras.

 

Al poco tiempo de encontrarse en Tucumán, José de San Martín llegó a la conclusión de que, era imposible llegar por el camino del Alto Perú hasta Lima, la capital del Virreinato del Perú y centro del poderío realista en América del Sur.

Los patriotas americanos sabían que era ese reducto ubicado en el centro de América, desde donde se enviaban expediciones a reconquistar los territorios perdidos ante los independentistas criollos americanos. Tanto San Martin como Bolívar llegaron a la conclusión que sin liberar el Perú la independencia americana no estaba asegurada.

Cada vez que un ejército realista descendía del Altiplano, hacia los valles de la provincia de Salta, era derrotado y cada vez que un ejército patriota ingresaba en el Alto Perú, era también aniquilado.

La idea de concebir una estrategia superadora a la ruta alto peruana, ya había sido advertida por algunos jefes militares que integraron las campañas al Alto Perú, tales como Eustaquio Díaz Vélez, Tomás Guido y Enrique Paillardell.

San Martín, hábil estratega militar, rápidamente tomó para sí esta idea y diseñó su plan continental.

Fue entonces, considerando estos elementos, que el general concibió su propósito de cruzar la Cordillera de los Andes y atacar la ciudad de Lima desde el océano Pacífico.

Para mantener segura la frontera del norte, San Martín pensaba que bastaban las tropas irregulares salteñas al mando del coronel Martín Miguel de Güemes, a quien encargó la defensa de la frontera norte y comenzó a preparar su futura estrategia militar.

Dejó brevemente el mando del Ejército del Norte al general Francisco Fernández de la Cruz, y se retiró a Saldan, actual provincia de Córdoba, para reponerse de una úlcera estomacal. Allí mantuvo conversaciones con su amigo Tomás Guido, en las que lo convenció de la necesidad de independizar la región desde Chile.

Con ese propósito, en agosto de 1814, el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, don Gervasio Antonio de Posadas, nombró al general San Martín, gobernador de la Intendencia de Cuyo, con sede en Mendoza.

Para entonces, su plan ya estaba terminado y aprobado, a partir de ese momento San Martín comenzó los preparativos para la campaña al Perú.

Al poco tiempo, José de San Martín decidió enviar una fuerza militar a cargo del coronel Juan Gregorio de Las Heras, que había comandado fuerzas del ejercito del norte, para apoyar a los patriotas en Chile y en especial, a las tropas de O´Higgins, que se encontraba al mando de los patriotas chilenos.

 

Llegando desde Montevideo, Carlos Maria de Alvear regresó a Buenos Aires y fue ascendido a brigadier general. La Asamblea Constituyente, que se encontraba en receso casi permanente, declaró al ejército encargado del sitio y a su jefe militar “soldados beneméritos de la patria con grado heroico”.

El gobierno, envió parte de las fuerzas del sitio de Montevideo a unirse al Ejército del Norte, que después de la renuncia de San Martín, había quedado a cargo del comandante Rondeau.

A las pocas semanas, las fuerzas que quedaban al mando de Alvear fueron nuevamente enviadas a la Banda Oriental para aplastar la oposición armada de José Artigas, dirigiendo allí una campaña compleja por el reducido numero de tropas. Como parte de esta misión, Manuel Dorrego venció a Otorgués en la batalla de Marmarajá, pero Artigas y sus aliados en el interior continuaron la rebelión.

Esta victoria de Marmarajá, que pareció definitiva en la Banda Oriental, significó un nuevo regreso a Buenos Aires de Carlos Maria de Alvear.

 

En la debilitada Segunda República caribeña en tanto, producto de la derrota del general Antonio Nariño en la campaña del Sur de Nueva Granada ocurrida en julio de 1814 y el batallón de Caracas casi aniquilado, el gobernador Torres Tenorio encargó a Simón Bolívar la conducción de la guerra.

A finales de agosto, Bolívar llegó a Cartagena para obtener ayuda de la Nueva Granada, que se encontraba también en una difícil situación.

Había que reorganizar y reconstruir el ejército libertador junto con buscar nuevos recursos económicos que ayudaran a la causa.

El diputado Andrés Bello, integrante de la logia americana, debería interceder en Inglaterra para acceder a préstamos blandos, hipotecando sus tierras familiares con la banca de la masonería.

 

Mientras en Chile, los realistas al mando de Osorio avanzaban hacia la zona central y como consecuencia por el nuevo golpe del general Carrera, este define que a su hermano José Luis le corresponde enfrentar a O'Higgins y el 26 de agosto, se produce el choque entre las fuerzas patriotas divididas, entre los que aceptan o rechazan el nuevo gobierno.

La vanguardia del ejército que, al mando de O´Higgins avanzaba a Santiago, fue rechazada en el combate por la división comandada por Luis Carrera, en un sitio denominado Las Tres Acequias, derrotándola por medio de una hábil estratagema defensiva.

En este enfrentamiento, O'Higgins perdió alrededor de 150 hombres y dos cañones, que eran todo su armamento de calibre del cual disponía y las tropas argentinas del coronel Las Heras, decidieron no seguir asumiendo partido en los problemas internos, por lo que tomaron rumbo de regreso a Cuyo.  El desenlace de Las Tres Acequias se convertía en una derrota aplastante para la reputación del brigadier Bernardo O'Higgins.

 

Después de la derrota en la batalla de tres acequias, O’Higgins supo del desembarco de nuevas tropas realistas al mando del coronel Mariano Osorio, con tropas experimentadas y bien aprovisionadas, las que se dirigían sin ninguna oposición hacia el centro, con el fin de recuperar Santiago.

Ante esta situación y enterado también José Miguel Carrera, alrededor del 8 de septiembre se reunió con Bernardo O'Higgins y ambos decidieron enfrentar unidos esta nueva amenaza.

Después de analizar la situación acordaron esperar el avance realista y como estrategia defensiva, resolvieron que José Miguel permanecería a la espera para defender Santiago y que O'Higgins, junto a Juan José Carrera, con sus divisiones tratarían de contener a Osorio al sur del río Cachapoal, y si no podían detener al enemigo deberían hacer una retirada sucesiva, primero a la ciudad de Rancagua y luego a la Angostura de Paine como última línea de defensa.

Así las cosas, el día 9 de septiembre, el general José Miguel Carrera es reconocido y nuevamente designado jefe del ejército patriota, por lo que se inició el desplazamiento de las tropas unificadas, hasta el rio Cachapoal, para instalar las posiciones defensivas.

 

Próximo Capítulo: La Segunda República


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