LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y LA COMUNA DE PARIS

(Julio de 1789 - agosto de 1792)

 

 







La Revolución Francesa da vida a un momento histórico que, influenciada en parte por las reivindicaciones planteadas en la Conspiración de los tres Antonios en la capitanía de Chile, que ya se conocía en Francia y el triunfo de la independencia de los Estados Unidos, se extiende conspirativamente en el pensamiento de la intelectualidad liberal, tanto de Europa como en América, por medio de las Logias Masónicas que se multiplicaban y que influye también en la vida de los próceres americanos.

Una expresión revolucionaria y popular, que también surge en Francia producto de este movimiento insurreccional, fue la organización de la primera Comuna de Paris... organización que sirvió para las tesis filosóficas alemanas, sobre la transformación  económica, social y cultural con el idealismo de Hegel y el posterior análisis marxista sobre el materialismo histórico, sobre las causas de la revolución burguesa, del ascenso popular artesano y su posterior caída, así como del desarrollo capitalista con las diferencias entre el Empirismo Británico y el Racionalismo Francés. Posteriormente, el proceso organizativo, intelectual y obrero de la tercera experiencia revolucionaria de La Comuna, impulsó al movimiento comunista en el mundo… – nombre tomado en honor a los comuneros de Paris. –

La Revolución comienza con un alzamiento popular, en el que, junto a Danton, Rousseau, Voltaire y Montesquieu, fue protagonista también Francisco de Miranda, quien posteriormente se gana el título de “héroe de la Revolución”.

El pueblo francés compuesto por los electores de París que habían elegido a los representantes del Tercer Estado, en los Estados Generales franceses, además de los intelectuales burgueses, junto a los artesanos y obreros, se movilizaron en la noche del 12 de julio de 1789 ante los rumores de complot de la aristocracia y el temor a un ataque para revertir la elección por parte del ejército monárquico, y seguidos de una muchedumbre de parisinos asustados, se presentaron en el ayuntamiento para encargarse temporalmente del gobierno de la ciudad y pedir que se suministraran armas, a la guardia urbana.

Al día siguiente, la muchedumbre que se encontraba a la espera que, la Asamblea Constituyente decidiera la composición del gobierno municipal, exigió crear un comité permanente compuesto de electores y de antiguos miembros del consistorio. Cumplidas las peticiones por la asamblea, se formo el comité y se mantuvo por aclamación, al preboste Jacques de Flesselles.

Se convocaron posteriormente a los responsables de los distritos para organizar la defensa de la capital.

La tranquilidad no llego y ante los titubeos del preboste y el comité dos días después, el pueblo alzado, se lanzo a la toma de la Bastilla y pidió la ejecución de Flesselles por traición, la guillotina aparecía brillando y estos hechos fueron los que precipitaron los acontecimientos posteriores.

Después de la visita del Rey Luis XVI a la Asamblea Constituyente el 16 de julio, los electores nombraron a Jean-Sylvain Bailly Maire, Alcalde de París en sustitución de Flesselles, y se suprimió el cargo de preboste.

Los 60 distritos de París, eligieron a 280 representantes para la asamblea de la Comuna, y se escogieron 60 de ellos para conformar el concejo municipal. Se nombró al marqués de Lafayette comandante de una nueva guardia urbana, que se integró a las antiguas «guardias francesas» y pasó a llamarse Guardia Nacional.

El Rey visitó la nueva municipalidad y fue recibido con todos los honores. Bailly le entregó las llaves de la ciudad en una bandeja de plata, y el Rey confirmó los nuevos nombramientos y sus representantes, que luego aumentaron a 300.

El 30 de julio de 1789, la asamblea general y el concejo se fundieron en un solo organismo de 120 miembros elegidos, que adoptaron el nombre de “Representantes de la Comuna de París”.

En la Comuna predominaba la burguesía, que llevaba una política moderada marcada por la Asamblea Constituyente. Pero en los distritos parisinos mandaban las clases populares que, solo se sometían parcialmente a la dirección comunal y se arrogaban el derecho de subordinar los decretos de la Comuna, a sus decisiones colectivas.

Las diferencias de los representantes fueron en aumento. Marat y Danton, desde el distrito de los Cordeleros, atacaban a la Comuna y la prensa, la acusaba de querer restablecer el “despotismo burgués”. Desacreditados, divididos por luchas intestinas y obstaculizados por una organización desigual, el Concejo y la Asamblea comunal, dimitieron.

 

En América entretanto, en la antigua reducción jesuita de las Misiones Orientales del Virreinato del Río de la Plata, el 25 de octubre de ese año nacía Carlos Antonio del Santo Ángel Guardián de María De Alvear y Balbastro, hijo del noble militar español Diego de Alvear y Ponce de León, casado con la criolla porteña María Balbastro, quienes formaban familia en los campos de cultivo y el villorrio de El Tape, que administraba Don Diego a orillas de la selva amazónica.

En ese peligroso territorio, José María de Alvear daría sus primeros pasos y llenaría de travesuras los patios del poblado, hasta que el territorio fuera anexado a Rio Grande del Sur, tras la conquista portuguesa de Brasil. 

En 1790, ajenos a los sucesos de Francia, el destacamento donde hacia las armas José de San Martín marchó en barco hacia Melilla, una plaza fortificada sobre el mediterráneo en la zona africana de Marruecos, lugar que España poseía desde casi dos siglos y que los Moros, habían intentado reconquistar varias veces. El motivo del viaje dispuesto para el Batallón era, que los cadetes aprendieran a aplicar en la práctica, lo enseñado durante los dos años de entrenamiento teórico.

Entretanto, en la América española, Don Ambrosio O'Higgins, Virrey del Perú y padre no declarado del natural de la capitanía de Chile Bernardo Riquelme, lo envió secretamente a Lima para, que continuara sus estudios en el Colegio del Príncipe primero y en el de San Carlos de esa ciudad posteriormente, nombrando como apoderado de Bernardo, al rico comerciante irlandés Juan Ignacio Blake.

El 21 de mayo de ese año, en la Comuna de Paris, un organismo más definitivo establecido por decreto de la Asamblea Constituyente sucedió a este primer ayuntamiento.

Dividía la ciudad de París en 48 sectores, e instauraba un bureau compuesto por un alcalde y 16 administradores, asistidos por un concejo municipal de 32 miembros y un consejo generalcompuesto por 96 notables de la ciudad. Un procurador y dos sustitutos se encargaban de defender los intereses de los ciudadanos. El bureau ratifico a Bailly que siguió como alcalde de La Comuna.

En los meses siguientes y una vez terminada la práctica militar del regimiento de Murcia, el cadete José de San Martín y su batallón regresaron a Málaga, pero un incidente rompió las frágiles negociaciones que se desarrollaban entre árabes y españoles tendientes a la restitución de las plazas argelinas; el bey de Mascara Mohamet Ben Osmán, había dado orden a sus soldados de que sitiaran y se apoderaran del puerto de Orán y sus fuertes, aun a costa de sus propias vidas. Entre los regimientos enviados por las cortes, para reforzar las tropas españolas, se encontraba el destacamento del joven José Francisco.

El castillo de Rosalcázar, la más importante obra defensiva de Orán en el mediterráneo, recibía el batallón de granaderos donde participaba el joven cadete con 360 hombres, el cual se instaló en la gran cuadra del almacén de pólvora Santa Ana.

Pero ya, los días anteriores, los jóvenes habían pasado el bautismo de fuego del primer combate, en un par de escaramuzas que había servido para mantener a raya a los árabes que acosaban el Castillo de San Felipe. Su misión ahora, consistía defender las troneras de esa plaza atacada por artillería.

Así, durante más de un mes defendieron el castillo de Rosalcázar en una débil empalizada que unía las troneras con el fuerte de Santa Teresa, reforzándola con una estacada de roble. Durante las ardientes y agitadas jornadas debieron resistir la fusilería enemiga haciendo muy difícil la situación de esa plaza; mientras que, en el batallón que luchaba con encono, corrían los rumores de la gestación de un alto al fuego para un posible armisticio. 

El 17 de julio de 1791 en Paris entretanto, se desencadenaba la tragedia, Francisco de Miranda se incorporó tomando parte activa en estos eventos de la Revolución francesa. En París, hizo amistad con los girondinos Jacques Pierre Brissot y Jérôme Pétion de Villeneuve, mientras proseguían las tensiones con las secciones de los comuneros, hasta que Bailly y Lafayette, ordenaron disparar sobre la muchedumbre que se manifestaba en el Campo de Marte, para pedir la destitución del Rey tras su intento de fuga hacia el extranjero y su arresto en Varennes. La Asamblea Constituyente aprobó la decisión de la Comuna, lo que se convirtió en una masacre y desencadeno una crisis en la que Bailly, desacreditado ante el pueblo, presentó su dimisión en septiembre; aunque se mantuvo en el puesto hasta noviembre, fecha en la que se renovó la municipalidad.

La Asamblea Constituyente de La Comuna de Paris, acababa de disolverse para dejar paso a la primera Asamblea Legislativa nacida de unas elecciones populares.

El 14 de noviembre de 1791, Jérôme Pétion de Villeneuve, uno de los oradores más renombrados de la Asamblea, fue elegido alcalde de París, y le asistía un cuerpo municipal de 24 miembros. Mientras Danton, fue designado sustituto del procurador.

Si hasta entonces, la Comuna se había mantenido en una línea francamente constitucionalista, tras los acontecimientos del verano empezó a mostrar tendencias republicanas y se colocó bajo la influencia directa del club de los Jacobinos y del club de los Cordeleros.

Cuando se confirmó la alianza de la monarquía con las potencias extranjeras para derrocar la Revolución, la Comuna se volvió insurreccional en contra del sistema monárquico y del grupo oligarca burocrático de la naciente burguesía reformista, que posteriormente se une a la reacción armada monárquica.

 

En Marruecos entretanto, con la lucha estancada, en Argel se iniciaron conversaciones entre españoles y árabes. Las negociaciones condujeron a aceptar las condiciones de una tregua de 15 días, que posteriormente se extendió por varios meses en el puerto de Orán y las noticias de las negociaciones de Argel, que llegaban como rumores al batallón donde acantonaba José de San Martín, eran muy difusas. Finalmente llego la confirmación de esos rumores con la información que, debido al alto costo que significaba para la corona la conservación de esos dominios y en prevención a las posibles conspiraciones o alternativas de participación popular que se generarían en España, producto de la revolución francesa, se abandonaba la plaza de Oran entregándosela a los moros, quienes deberían garantizar el mantenimiento del comercio con la corona española, junto a la seguridad personal y financiera de los súbditos que quisieran quedarse en la zona.

Así, el 27 de abril de 1792, las tropas hispanas iniciaron la retirada de los castillos de Orán, mientras una multitud celebraba el ingreso a la ciudad del bey de Mascara, quien regiamente vestido y a caballo enjaezado, avanzaba por la puerta de Canastel en medio de una salva de cañones. Lentamente las tropas en las que formaba San Martín, dejaban los castillos y fortificaciones para embarcarse en el navío “El Conquistador”.

A la mañana siguiente, una veintena de barcos conduciendo a más de siete mil personas y militares, hinchaban sus velas hacia la península; con el joven José Francisco mirando alejarse la casi desértica costa africana, que parecía imponente, mirada desde el puente del navío, ese que lo llevaría de vuelta hasta donde se encontraba su familia.

 

Meses después, en el virreinato americano de la Nueva Granada, Concepción Palacios moría el 6 de julio de 1792, dejando huérfano junto a sus hermanos, a Simón Bolívar y con solo 7 años, comienzaa ser criado por una esclava de la hacienda familiar La Coruña. Las haciendas con sus tierras y todos los bienes de la familia, son dejados por testamento al pequeño Simón, pero por la edad que determina una incapacidad legal para tomar posesión de la herencia, se estipula que serian administrados por su tío, en la Casa del Vinculo de Caracas, como tutor testaferro hasta que el heredero lograra contraer nupcias y pueda hacerse cargo de sus bienes. 

En Europa entretanto, poniendo fin al régimen de la monarquía francesa, la Primera República fue proclamada el 22 de septiembre de 1792, cuando el Rey Luis XVI fue destituido. Prusia había invadido Francia y la guerra se había declarado.

El regimiento de Murcia recibió la orden de partir a Aragón, para incorporarse al ejército del centro. El cadete San Martín, a quién el Coronel del Batallón había postergado su ascenso por “escandalosas conductas”, recibió la grata noticia que su comandante había desechado la calificación sugerida por el superior, al interceder a su favor informando que en la campaña de Oran, el joven cadete había actuado con serenidad y valor, por lo que merecía el ascenso. Así fue como en otoño, José de San Martín marchó con su regimiento a territorio francés.

 

Entretanto, Francisco de Miranda sirvió brevemente como general en una sección del Ejército revolucionario francés, denominada como "La Convención" que luchó en la campaña de 1792 para detener el avance del ejército prusiano, dirigido por el duque de Brunswick-Luneburgo, cuyo objetivo era invadir Francia desde los Países Bajos. Miranda alcanzó el grado de mariscal de Francia, bajo el mando de Charles François Dumouriez, en el ejército revolucionario.

Durante la campaña revolucionaria, Francisco participó en las batallas de Argonne, Wargemoulin, Amberes, Lieja, Tongres, Paliemberg y Valmy, donde llegó a ser segundo jefe del ejército del norte, del cual se separaría por grandes diferencias con Dumouriez tras haber replegado sus tropas en Maastricht.

Las fuerzas aliadas de las oligarquías francesas y prusianas, tomaron la comuna de Paris y en un baño de sangre fue desmantelada, fusilando de inmediato a todos los principales líderes revolucionarios de la plebe, sin juicio previo. En 1793 durante el reinado del terror instituido por Bertrand Barère de Vieuzac, Miranda fue arrestado varias veces por los jacobinos, incluso en La Conciergerie de París, cuyos reclusos eran guillotinados en su mayoría.

Miranda es sometido a juicio en el Tribunal Revolucionario instituido por Danton, por la supuesta "negligencia en la defensa de Maastricht" y es un masón, que secretamente guardaba su militancia, el reconocido abogado Claude Chaveau-Lagarde, quien lo defiende con relativo éxito.

Iniciado el año 1794 en tanto, José de San Martín celebraba el nuevo año con su ejército victorioso en la toma de Collioure, a cargo del general Ricardos, quien pasaba revista a los puestos ganados en batalla y disponía los cuarteles de invierno. En febrero, el general victorioso que se encontraba en Madrid por licencia médica, fallece súbitamente a causa de su enfermedad y mientras los oficiales españoles, juntos con el joven San Martín, confraternizaban con las amantes francesas y se impregnaban de los ideales de la revolución, el ejército galo reconquista Borlou iniciando un demoledor ataque sobre Port Vendres y Collioure. Solo un par de semanas duro la resistencia de los españoles, con algunas escaramuzas de ataque para recuperar el fuerte Saint Elme, donde participaba el joven oficial San Martín que, se salvaba ileso entre las balas enemigas, hasta que el jefe español decidió capitular y entregar la plaza a las tropas enemigas.

 

Mientras en Lima, Bernardo Riquelme con un nuevo apoderado, Don Nicolás de la Cruz y Bahamonde, cuñado de Juan Albano Pereira, era enviado a Europa por su padre, el virrey Ambrosio O´Higgins, para que completara sus estudios superiores.

Al llegar a Europa, Bernardo estuvo viviendo inicialmente en la residencia de Nicolás de la Cruz en Cádiz, pero luego, éste lo envió a Londres para que completara su educación.

En Inglaterra, los fabricantes de relojes Spencer y Perkins, recibían periódicamente las remesas de dinero que enviaba don Ambrosio O´Higgins por intermedio de De la Cruz, para el mantenimiento de su hijo. Este dinero fue bastante recortado para negocios personales de estos mandatarios, lo que significó una constante preocupación y fuente de disgustos para el joven Bernardo Riquelme.

En 1795 nacía en Cumaná, oriente venezolano, el criollo Antonio José Francisco de Sucre y Alcalá, mientras en la ciudad de Madrid, el educador y escritor Juan Bautista Picornell, junto al profesor de matemáticas Sebastián Andrés y el de humanidades José Lax, así como el miembro del Real Colegio de Pajes, Manuel Cortés y Campomanes, comenzaban a conspirar para preparar una insurrección armada denominada la "Conspiración de San Blas", que tenía como propósito derrocar al régimen monárquico e instaurar una República, al estilo de la francesa, en la Venezuela del Virreinato de la Nueva Granada.

Entretanto, en la ciudad suiza de Basilea, Francia y España firmaban la paz, acuerdo que arrojaba la conformación de una alianza con el compromiso de apoyar la guerra que los franceses declararon contra Inglaterra.

Al mismo tiempo José de San Martín era ascendido a segundo teniente de infantería, mientras Francisco de Miranda era absuelto de los cargos de traición en Francia, pero bajo amenaza de ser deportado, después de una medida del Directorio de la Monarquía y los Girondinos. Chaveau-Lagarde, su abogado masón, había logrado demostrar su inocencia, el mismo Lagarde posteriormente, defenderá a riesgo propio y sin el mismo resultado, a la reina María Antonieta de Austria.

Ajeno a estos hechos, el día 23 de julio en Caracas, Simón Bolívar Palacios escapaba de la casa familiar, administrada por su tío, tutor legal de sus bienes, refugiándose en la casa de su hermana casada pocos años antes, María Antonia Bolívar, donde fue sujeto de litigio instruido por su tutor que le obligo, a vivir en casa del profesor Don Simón Rodríguez, a quien le pagaba la educación y manutención del adolescente.

El profesor Rodríguez, seguidor de las ideas de la ilustración francesa, alojó y enseño con paciencia al rebelde Simón, hasta la rebelión de Caracas.

Mientras, Juan Martínez De Rozas volvía a Santiago en 1796, con la asignación al cargo de asesor interino del capitán general y gobernador de Chile, Gabriel de Avilés y del Fierro. Pero, por intrigas de connotados chapetones de la capitanía, perdió su asesoría por decisión de la corte de Madrid.

Frustrado, Martínez De Rosas regresó a su puesto de consejero letrado en Concepción, pero pronto también fue separado del cargo porque se estimó que había implicancias entre sus funciones y sus actos de abogado, en defensa de los intereses de la familia de su esposa, María de las Nieves Urrutia y Mendiburu.

Meses después, viajo a las cortes de Madrid para interceder por la recuperación de su carrera, que estaba siendo limitada por envidias de otros notables chapetones que, también disputaban los cargos administrativos en la capitanía general y se sentían amenazados por la ascendente carrera del “Cuyano”, como le habían bautizado peyorativamente.

En esos meses en Madrid, compartió ideas con notables intelectuales simpatizantes de la revolución francesa, y cercanos a la Logia de Cádiz, que incentivaban a los liberales americanos a preparar movimientos conspirativos como el de San Blas, que se preparaba para iniciar en Caracas.

El viaje por las cortes le sirvió para establecer contactos, mantener comunicación y recibir noticias directas de la urbe, además de regresar a la capitanía con nuevas ideas, más liberales, de organización política y de funciones administrativas.

En ese año, Francisca Javiera de la Carrera y Verdugo comenzaba a destacarse en la sociedad colonial santiaguina, al contraer nupcias con Manuel de la Lastra y Sotta, lo que le permitía, por su condición de esposa de un notable, organizar fiestas y saraos, en tertulias, mercolinas y sabatinas, donde podía entregar su opinión del acontecer nacional, aunque solo recibió la educación tradicional que se les entregaba a las mujeres de su condición social, se destacó por su inteligencia.

Su matrimonio fue breve, quedando viuda a los 19 años, pero en su corto periodo matrimonial, tuvo 2 hijos que integraron el connotado clan familiar de los patricios Carrera, que se disputaban el reconocimiento social criollo con la familia del Marques Larrain, grupo familiar que se denominaba “de los ochocientos” por su gran cantidad de integrantes.

 

Siguiente capítulo: La Conspiración de Caracas


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