MAZONES Y LIBERTADORES
La importancia que tiene la Masonería en el proceso independentista americano, tanto de Norteamérica como del sur, ya no deja lugar a dudas en los historiadores, pero no hay una constancia histórica que confirme, en que momento, el prócer independentista de Chile José Miguel Carrera, se incorpora a la organización de los jóvenes patriotas americanos que posteriormente conformaron la Logia de los Jóvenes Racionales, o si no participaba de esta. Sin embargo, coincidencia o no, tanto José Miguel Carrera como José de San Martín presentaron sus pedidos para volver a sus respectivos países en 1811, motivados por las noticias que recibían de las juntas que se formaban en América.
El primero en embarcarse, había sido José Miguel Carrera quien, viajando en el Standard, consigue regresar a América y arribaba a Valparaíso el 25 de julio, preparando el viaje inmediato a Santiago, donde sus hermanos y los Rodríguez, informados de su llegada para el día 26, le preparan la recepción con sus amigos y partidarios, adentrándose inmediatamente en los vericuetos de la política local.
Desde ese momento y con sólo 26 años, Carrera cambió la orientación política del proceso independentista chileno.
Hasta el momento, en Chile habían predominado los moderados, cuya idea era más bien obtener grados de autonomía dentro del Imperio español, sin llegar a la independencia plena.
José Miguel Carrera llegaba con las ideas de un revolucionario, su familia, sus amigos y Manuel Rodríguez, que ocupaba el cargo de Procurador de la ciudad de Santiago, lo secundan organizando un partido numeroso, catalogados como “los patriotas”, que buscaba la independencia plena de Chile con respecto a España.
En el partido patriota también, ingresó y se destacó por su belleza y por su fuerte carácter, la ya conocida Javiera Carrera. Apasionada, dominante y astuta en sus movimientos, apoyó a sus hermanos José Miguel, Juan José y José Luis, compartiendo sus ideas hasta convertirlos en activos agitadores políticos.
Inteligente y ambiciosa, Javiera fue la ideóloga de los planes de lucha para liberar a Chile. Era una mujer de carácter, dispuesta a no perdonar, sagaz y hábil. María Graham, describe a la criolla Javiera diciendo, "la hermana de José Miguel aspiraba a hacer de él un Napoleón, arrancándolo de la aturdida y borrascosa vida de joven calavera y dirigiéndolo, hacia las metas del poder y la gloria".
El 6 de agosto, el capitán de la marina inglesa Fleming llega a Chile, con el encargo del Consejo de Regencia español de pedir fondos, para la mantención de la guerra en España contra Napoleón.
El grupo independentista de Concepción, entre éstos el diputado Bernardo O’Higgins, se opone resueltamente a entregar el dinero, aludiendo las necesidades de las regiones sureñas.
Finalmente, el Congreso acepta los alegatos de la mayoría y se niega a entregarlos, alegando falta de fondos públicos.
Posteriormente, el 9 de agosto, en una tumultuosa sesión, O’Higgins y los diputados de su grupo Duendes Patriotas, abandonaron la sala de sesiones manifestando que informarían a sus respectivos pueblos, lo sucedido respecto a la aprobación, sobre el incremento del número de diputados por Santiago.
El cabildo de Los Ángeles, por carta, le confirmaba a la junta que, aprobaban lo obrado por O’Higgins y le indicaban a su diputado, que no aceptara el cambio del número de diputados representantes por Santiago.
Las sesiones continúan el 10 de agosto, sin los diputados del sur y así, se procede a la elección de la primera Junta Ejecutiva del Congreso. Con los presentes, se elige por mayoría, a tres diputados, los señores Martín Calvo Encalada, Juan José Aldunate y Francisco Javier del Solar, para hacerse cargo del gobierno ejecutivo del país.
De esta forma, el grupo sureño Los Duendes Patriotas, regresa a Concepción a fines de agosto y como consecuencia del viaje, sumado al clima invernal que terminaba, Bernardo sufrió un ataque de reumatismo que lo postró en cama, durante los próximos dos meses.
El 13 de agosto de 1811, en Valencia, las fuerzas comandadas por el general Francisco de Miranda lograron una definitiva victoria contra los rebeldes de dicha ciudad, los que, pretendían recuperar privilegios de su antigua capitanía. Y es, en esta acción, donde Simón Bolívar empezó propiamente su carrera militar, al dirigir con éxito el ataque al último puesto fortificado, que fue su bautismo de fuego y su primera acción distinguida.
Así, viendo su desempeño, Miranda lo propuso para el rango de coronel y lo envió, a informar de la victoria al Gobierno de Caracas.
Poco después, Bolívar empezó a levantar la moral en los pueblos de los Valles de Aragua, por iniciativa propia, por lo que, el general Miranda, en su calidad de comandante en jefe de las fuerzas militares confederadas y republicanas, lo persuadió para que aceptara el rango de teniente coronel en el Estado Mayor y lo nombró, jefe militar de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela y polvorín principal de la Republica.
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