EN NOMBRE DEL REY

 


A comienzos de 1810 Bernardo O’Higgins gracias a sus contactos con la logia en Europa, tuvo noticias desde España y supo de la invasión de Andalucía por los franceses, mientras en el virreinato de Nueva Granada, el 19 de abril ante el panorama de incertidumbre reinante por los acontecimientos, la Liga de los Patriotas indujo a los miembros del Cabildo de Caracas, que exigieran la renuncia del Capitán General Vicente Emparan para constituir una Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII.

Con la revuelta popular en Caracas, se obligó al entonces capitán general de Venezuela, a ceder sus poderes convocando al cabildo, para la formación de la Junta y del ejército patriota. Esto, trajo como resultado, la expulsión de los funcionarios españoles de sus puestos para embarcarlos rumbo a España, por lo que la capitanía general de Venezuela inició su proceso independentista.

Pronto también, se dieron pronunciamientos favorables en Cumaná y Barcelona, el día 27 así como en Margarita, el 4 de mayo junto a Barinas el día 5 mientras que la Guyana, se sumó el día 11 continuando con el proceso a favor de la junta.

Poco después, tras enterarse de los hechos, la Regencia dispuso el bloqueo de las costas de Venezuela, pero ya era tarde. Desde entonces el proceso independentista sería imparable, y el ejemplo de Caracas fue seguido por el resto de las juntas americanas.

El nuevo sistema de gobierno empezó a crear nuevas perspectivas en todos los sentidos. Las noticias de lo sucedido en Caracas llegaron hasta el almirante Alexander Cochrane, comandante de las Fuerzas Navales británicas del Caribe, que procedió a despachar noticias de lo sucedido a Londres y poner a disposición de la Junta de Caracas, la corbeta Wellington, para que llevara hasta Londres una delegación si así lo querían.

Como la proclama autonómica no permitía ir mas allá, la junta convoco a elecciones de un Congreso Constituyente para octubre y decidir así, la suerte de los estados que se sumaban al movimiento. Se decidió además, formar una misión diplomática, para difundir la instalación de la junta de gobierno, aceptando la propuesta de Cochrane, por lo que Simón Bolívar fue enviado a Inglaterra con el grado de coronel, junto con Andrés Bello y Luis López Méndez, con instrucciones de solicitar apoyo británico a la Junta en nombre del rey Fernando VII de España, aprovechando la circunstancia de que España y Gran Bretaña eran ahora naciones aliadas que habían dejado de lado sus históricas diferencias ante el peligro común que representaba Napoleón.

 

En el Río de la Plata entretanto, los líderes del partido Carlotista se reunieron con Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, y decidieron solicitar un cabildo abierto al virrey; este se reunió con los jefes militares, que se negaron a apoyarlo, de modo que convocó un cabildo abierto para el día 22 de mayo.

La reunión del cabildo abierto fue controlada por los grupos adversos a los peninsulares, que se aseguraron la superioridad numérica sobre estos. Allí se consultó a los asistentes si Cisneros debía continuar en el mando, y en caso de una respuesta negativa, quién debería hacerse cargo. Las posiciones revolucionarias fueron sostenidas por Juan José Castelli y Juan José Paso, que sostenían la teoría de “la retroversión de la soberanía”, que reconocía, al no tener un representante nombrado y desaparecido el legítimo monarca, el poder volvía al pueblo y este, tenía derecho a formar un nuevo gobierno.  A esta propuesta, se opuso el obispo Benito Lué, que era de opinión contraria a toda innovación, junto al fiscal Manuel Villota que, objetó el hecho de que una sola ciudad pudiera cambiar la autoridad de todo el Virreinato. Al momento de votar, prevaleció el voto de Saavedra, que sostenía la premisa de, que el gobierno debía ser asumido por una autoridad nombrada por el Cabildo de Buenos Aires, y aceptando la retroversión de la soberanía, no quedaba duda de que “el pueblo es el que confiere la autoridad o mando”. Se anuncio al pueblo que, ante el cese de la autoridad del virrey, el Cabildo de Buenos Aires creó una Junta Provisional Gubernativa presidida por Cisneros y formada en su mayoría por criollos de posiciones revolucionarias, que juró el día 24 de mayo.

Pero la mayoría del cabildo, dominada por los revolucionarios, se negaron a aceptar esa junta, por lo que dos de sus miembros, Cornelio Saavedra y Juan José Castelli, renunciaron a la misma.

Así, el día 25 tuvo lugar en Buenos Aires la denominada “Revolución de Mayo”, que comenzó con una movilización popular para presionar al Cabildo. Una diputación de “exaltados” de las provincias, se presentó ante este, exigiendo la formación de una nueva junta, a lo que el Cabildo respondió que, no trataría ninguna petición que no se hiciera por escrito.

Horas más tarde, la diputación presentó el documento llamado “la Petición del Pueblo”, firmada por vecinos, comandantes y oficiales, en nombre del pueblo rioplatense, exigiendo la formación de una junta de gobierno, con una lista de integrantes propuestos en la petición y el envío, de una expedición de quinientos hombres, para auxiliar a las provincias del interior.

El Cabildo, tratando de dilatar la petición y revertirla, solicitó la ratificación del pedido por parte del pueblo bonaerense reunido en la plaza, pero ante la amenaza de los revolucionarios, de recurrir a las armas, terminaron por ceder y confirmar los nombres exigidos. Con estos, nombraron una "Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII", definida como la Primera Junta Provisional Gubernativa.

En la tarde del mismo día 25 de mayo, prestó juramento como Presidente, el comandante del Regimiento de Patricios don Cornelio Saavedra y como Vocales los abogados Juan José Castelli, Manuel Belgrano, el Coronel Don Miguel de Azcuénaga, el sacerdote Manuel Alberti, los comerciantes Domingo Matheu y Juan Larrea, y como secretarios, los abogados Juan José Paso y Mariano Moreno.

El proceso independentista, abrió nuevas oportunidades militares a los oficiales sudamericanos y obligó a un replanteo sobre la debida lealtad a la corona, ya que su patria de origen, ya no formaba parte del Reino de España, en el que habían nacido.

 

Mientras la junta de Caracas continuaba su trabajo de difundir la autonomía, convocando a las demás provincias de la Capitanía a sumarse, el día 3 de junio, en la Guyana, recibieron la noticia de la instalación del Consejo de Regencia en España, por lo que se reconoció a este concejo, como autoridad legitima, junto a las provincias Del Coro y Maracaibo que se mantuvieron fieles a la Regencia, distanciándose de la revolución caraqueña.

 

En la capitanía de Chile entretanto, llegaban las noticias de Buenos Aires y de Caracas, sobre la instalación de juntas autonómicas, pero lo que más impactó, tanto en Santiago como en Concepción, fue la noticia de que, por orden del Gobernador García Carrasco, habían sido apresados don José Antonio de Rojas, don Juan Antonio Ovalle y don Bernardo de Vera y Pintado, importantes vecinos que fueron trasladados hasta Valparaíso para ser enviados a Lima.

Esta acción, creó una violenta reacción popular en contra del Gobernador.

Los criollos de Santiago al enterarse de la captura y traslado de Rojas, Ovalle y Vera, conocidos de Manuel Rodríguez, quien se encargó de hacer correr la noticia, se indignaron con el gobernador ya desprestigiado y reconocido como un mal gobernante, principalmente por el hundimiento del Scorpion, escándalo relacionado con la apropiación del contrabando.

Se organizaron tanto, las familias de Los Carrera como de Los Larraín y el 14 de julio, reunidos alrededor de 120.000 vecinos notables, en el edificio del Consulado de Santiago, a los gritos de “junta queremos” se exigió la renuncia del García Carrasco, por lo que, con el apoyo de la Real Audiencia, finalmente se consiguió dos días después, que el gobernador García Carrasco renunciara al cargo y le entregara el mando de la capitanía, a don Mateo de Toro y Zambrano, anciano de 83 años. El Conde de la Conquista asumía como Gobernador.

 

Por su parte en Concepción, llegada la noticia de la prisión y el traslado a Valparaíso de Vera y Pintado, José Rojas y Juan Ovalle, por lo que, junto con la consternación y el repudio causado, tanto Juan Martínez de Rozas como O'Higgins, estimaron que había llegado el momento de iniciar la lucha, por lo que este último, decidió prepararse para ella.

En los días siguientes, O'Higgins se reunió con el comandante de Dragones de la Frontera y le propuso ejecutar su plan de organizar la defensa militar de la región de Concepción, formando dos regimientos, uno; el de caballería que existía con los dragones y el otro, el regimiento N° 2 de “La Laja”, con sus inquilinos de Las Canteras.

 

El gobernador don Mateo de Toro y Zambrano, debido a su avanzada edad gozaba de una frágil memoria, por lo que los integrantes del cabildo de Santiago, en su mayoría partidarios de formar una junta, le convencieron que convocara, con el ayuntamiento, a un cabildo abierto para el día 18 de septiembre en el consulado, para “consultar y decidir los medios, mas oportunos à la defensa del Reino y pública tranquilidad”.  Llegado el día indicado, en la mañana del martes, se realizo la asamblea con la presencia de a lo menos 400 notables, la mayoría criollos, el gobernador abrió la sesión y renuncio a su cargo, haciendo entrega del poder público. El secretario, ante la nueva ausencia del poder, solicito al cabildo resolver los pasos a seguir.

El procurador, José Miguel Infante propuso a la asamblea, la formación de una junta provisional de gobierno, como lo mas conveniente para cuidar los intereses del Rey, lo que fue aceptado por la mayoría y bajo la consigna de “junta queremos” del pasado 16 de julio, se propuso la formación de la junta, designando ahora como presidente, al Conde de la Conquista y como vicepresidente al padre José Martínez de Aldunate.

Reconociendo el mandato del pueblo, el Conde de la Conquista proclama la fidelidad a Fernando VII y enseguida, se aprueba por aclamación, el establecimiento de la Primera Junta provisional Gubernativa de Chile.

Elegidos sus integrantes, entre los que figuraban como vocales Ignacio de la Carrera, Fernando Márquez de la Plata y Juan Martínez de Rozas, además del teniente coronel Francisco Javier Reina y Juan Enrique Rosales éstos juraron obediencia y fidelidad al rey Fernando VII, por cuanto, su constitución se sustenta en cautelar la legitimidad del monarca español ante la usurpación de la corona española por parte de Napoleón Bonaparte.

Don José Gregorio Argomedo y Gaspar Marín, asumieron como secretarios de la junta. Para asegurarse de realizar las reformas que los independentistas consideraban urgentes, ante los desacuerdos entre el gobierno y la Real Audiencia, que se arrastraban desde los conflictos con García Carrasco, la junta renovó gran parte de los abogados chapetones para incorporar a los criollos moderados, entre los cuales Manuel Rodríguez asumió el cargo de Procurador de Santiago.

 

En Los Ángeles, Bernardo O’Higgins supo lo acontecido en Santiago el 18 de septiembre, hechos que habían significado la instauración de una Junta de Gobierno en la que su amigo Martínez de Rozas figuraba como uno de los vocales, por lo que partió de inmediato a Concepción a entrevistarse con él, obteniendo por parte de éste, la seguridad que propondría y lucharía por el establecimiento de la libertad de comercio y el llamado a elegir un Congreso de representantes para involucrar a todo el pueblo en la acción revolucionaria que veía venir; para lo anterior era necesario preparar el país militarmente para afrontar una guerra contra las fuerzas realistas que seguramente enviaría el virrey del Perú, como lo había hecho con Chuquisaca y Quito, ofreciéndole desde ya, las tropas que él había formado en la Isla de La Laja.

 

Llegadas las noticias a Talcahuano, del alzamiento patriota y la instauración de la junta autonomista, los dueños de la fragata Begoña en la que, el endurecido “fortachón” Ramón Freire trabajaba, llamaron de inmediato al joven cargador para expulsarlo, por lo que iracundo este se trasladó a Concepción, para enrolarse en la Caballería o los Dragones de la Frontera.

Los eventos se van suscitando uno tras otro y producto de las presiones a la junta, por el bando de los independentistas, el 2 de octubre la Junta chilena envía el comunicado de su instalación a las demás Juntas de Gobierno de España y América. Sumado a esto, el 14 de noviembre, decreta la creación de fuerzas militares en donde los oficiales criollos forman mayoría. Posteriormente, uno de los regimientos quedara bajo el mando del coronel Juan José Carrera.

 

La convocatoria al Congreso Constituyente de Venezuela, fue confirmada por las provincias de Caracas, Barinas, Barcelona, Cumaná, Margarita, Mérida y Trujillo, por lo que las elecciones se desarrollaron entre octubre y noviembre de 1810.

Un simple reglamento electoral censitario, permitía votar solo a los hombres libres, casados o mayores de 25 años si eran solteros y propietarios de bienes. Estos se encargaban de nombrar a los electores de parroquia que, luego, reunidos en una asamblea electoral en la capital de cada provincia, designaban los representantes al Congreso.

Una vez concluidas las elecciones, representando a las provincias, resultaron electos 24 diputados de Caracas, 9 de Barinas, 4 de Cumaná y 7 representantes de Barcelona, Mérida, Trujillo y Margarita, repartidos de acuerdo a la cantidad de habitantes.

 

Próximo Capítulo: La Emancipación Comienza


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Comentarios

  1. El proceso emancipador se dio como "efecto cascada" en la América hispana, producto del cautiverio del Rey

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