EL MOTÍN DE FIGUEROA
En el Chile de 1811, los sectores más duros del bando realista, como los españoles Nicolás de Chopitea y Manuel Matta, pensaron sublevar las tropas de Santiago para ponerlas bajo la dirección de algún general español, leal al gobierno colonial y restituir el antiguo orden de cosas, previo a la instalación de la Primera Junta.
En esa época, tanto los realistas de estos sectores, como los independentistas más exaltados, organizados por la logia, eran los únicos que advertían la importancia de este hecho. Para la mayoría de los chilenos, tanto juntistas, criollos, gañanes, pardos, mulatos y mestizos, era sólo una Junta transitoria que gobernaría, hasta que el Rey de España fuera liberado por Napoleón.
Los conspiradores chapetones, pensaron en la proximidad de la elección de diputados de la ciudad de Santiago, al Primer Congreso nacional, que debían ser antes del 15 de abril de 1811. Buscaron entre los oficiales realistas los posibles candidatos, coordinando un plan de motín militar para disolver la Junta de Gobierno.
Sin coordinación con los líderes civiles de la conspiración y aprovechando el movimiento de tropas destinado a la Argentina, que se negaron a viajar la noche anterior y que dejo dos muertos, se inició la mañana del 1º de abril de 1811 con una insubordinación de los soldados del cuartel de San Pablo, quienes desconocieron el mando de Juan de Dios Vial y Juan Miguel Benavente.
A los gritos de ¡Viva el Rey!, ¡Muera la Junta!, la tropa declaró obedecer únicamente a algún militar español, como los Coroneles Manuel Olaguer Feliú, Francisco Javier de Reina o Tomás de Figueroa. El único que respondió al llamado de la tropa fue Tomás de Figueroa, de espíritu aventurero a pesar de su avanzada edad. Se puso enfrente de la tropa y decidió acudir a la única autoridad que consideraban heredera del antiguo gobierno colonial, la Real Audiencia.
Tras un encuentro entre soldados alzados y patricios leales a la junta, en la Plaza de Armas de Santiago y habiendo presentado sus demandas ante la Real Audiencia, los insubordinados fueron enfrentados por tropas leales bajo el mando de Juan de Dios Vial. Se produce entonces, una discusión de obediencia e intimidaciones y ante órdenes confusas de los bandos, se genera un intercambio de disparos cruzados que culmina con una descarga de cañón, de la tropa juntista. Los sublevados se disuelven, dejando en la plaza 10 soldados muertos, mientras que, en el bando gobiernista, resultan solo dos bajas. Figueroa, escapa entre la desbandada y se refugia en el convento de Santo Domingo.
Atrincherado, Tomas de Figueroa es abandonado por la tropa, que además lo delata y es sacado del convento por tropas gobiernistas, para ser procesado rápidamente antes que recibiera refuerzos de dragones veteranos realistas que, alertadas del motín por los conspiradores, viajaban desde Concepción.
Juan Martínez de Rozas se dirigió de inmediato, al cuartel de San Pablo, donde llegaron las tropas de Concepción y se sospechaba, podían sumarse a los amotinados, pero los soldados de infantería del sur, faltos de mando realista, abandonaron el cuartel y se dispersaron hacia el camino de Valparaíso.
En medio de estos eventos, el 5 de abril Bernardo O´Higgins llegó a Santiago para interiorizándose sobre los hechos políticos del momento y para establecer contactos, con sus partidarios de los Duendes Patriotas, preparando las acciones a seguir para integrarse cuando el Congreso fuese inaugurado.
Posteriormente, Martínez de Rosas se presento en la Real Audiencia, para encarar a sus miembros a quienes acusaba de instigadores del Motín, instándolos a respetar la ley y enjuiciar a los responsables.
Pero se resolvió que, Tomás de Figueroa fuese enjuiciado por los miembros de la Junta de Gobierno, por lo que es condenado a muerte en fallo dividido y determinado por el voto del Márquez de la Plata. Su confesor fue Fray Camilo Henríquez, a pesar que el condenado solicitó otro confesor que fuera reconocido realista. La idea del confesor impuesto, fue un postrer intento de la Junta para que Fray Camilo le sonsacara a Figueroa, los nombres de los otros implicados en la Conspiración, datos que Figueroa difícilmente pudo conocer, dada su casual participación.
Figueroa es fusilado en el calabozo y su cuerpo, es expuesto bajo el pórtico de la cárcel de Santiago.
Ese mismo día, una manifestación de las clases medias y bajas de Buenos Aires forzaron a la Junta argentina a expulsar a los diputados morenistas, y elevó a Joaquín Campana al cargo de secretario que había ocupado Mariano Moreno. Desde ese puesto, Campana llevó adelante medidas más radicales que las promovidas por Funes, tales como la persecución sistemática de los españoles peninsulares, pero también disminuyó la dependencia del gobierno, de la presión ejercida por Gran Bretaña.
Mientras tanto en Europa, tanto José de San Martín, como José Miguel Carrera, habían pedido la baja del ejército español. Ambos tuvieron problemas para el retorno, pero al poco tiempo, la Regencia se los concedió.
una vez dado de baja del ejército español, Carrera se embarcaba el 17 de abril de 1811, en el navío de guerra inglés Standard, que no hacía pasaje por Londres, mientras José de San Martín, viajó primero a esta ciudad, donde crucialmente, realizó el rito de iniciación y juramento de unión a la Logia de los caballeros racionales y conoció, a los venezolanos Luis López Méndez y Andrés Bello, al mexicano Servando Teresa de Mier, entre otros que se reunían para planificar y coordinar acciones con los argentinos Zapiola y De Alvear, quien ya sabía que José Miguel Carrera también había sido dado de baja, y viajaba rumbo a Valparaíso. Se ha dicho también, sin ningún fundamento siquiera contingente, que José de San Martín tomó en esa ciudad conocimiento del llamado Plan de Maitland. Ha quedado aclarado por otros historiadores que la presencia de San Martín en Londres se debió exclusivamente a la necesidad de preparar las condiciones de su retiro del ejército español y una vez dado de baja, abordar un buque inglés para partir de Cádiz hacia América, algo no tan fácil debido a la guerra y por el persistente bloqueo francés, que mantenía la ciudad cercada indefinidamente.
En Chile, el 30 de abril, junto con los diputados de provincias, Bernardo O´Higgins consiguió que, hasta que se constituyera el Congreso, fueran integrados a la Junta de Gobierno con derecho a voz y voto y juntos, presentaron una formal protesta por el aumento de 6 a 12, de los diputados que serían elegidos en representación de Santiago, lo cual sobrerrepresentaba a estos, ante las otras provincias.
El Partido Moderado, como una manera de arrebatar la hegemonía que el bando de los exaltados controlaba, propuso realizar las elecciones de Santiago lo antes posible y así, sin mayores contratiempos, el 6 de mayo se realizan las elecciones para constituir, el Primer Congreso Nacional chileno.
En esta primera elección de diputados, obtiene la mayoría el Partido Moderado con el apoyo de los realistas, que buscan detener a los patriotas radicales, los cuales son derrotados producto de la división táctica entre los Jóvenes Autonomistas y los Duendes Patriotas, que componían el denominado “Bando Exaltado”.
El día 9 de mayo, se establece la formación del Directorio Ejecutivo y una vez electos, la totalidad de diputados, se integran a la Junta de Gobierno que asume el poder hasta la instalación del naciente legislativo.
Allende Los Andes, el día 29 de mayo, la Junta Argentina ordenó una reorganización general de las fuerzas militares de la capital y se estableció, una rigurosa leva de vagos y desocupados, para cubrir las vacantes de soldados. En definitiva, los primeros ejércitos de que dispusieron los gobiernos rioplatenses, se originaron en las milicias urbanas de Buenos Aires. Si bien la tropa era numerosa, no tenía otra experiencia militar más que las Invasiones Inglesas y sus oficiales, eran tan inexpertos como los soldados. Los primeros comandantes fueron oficiales de graduación inferior, o civiles, cuyos méritos no estaban relacionados con la capacidad militar sino con sus vínculos políticos, con la logia y por su carisma personal.
Ante el peligro de la Contrarrevolución de Córdoba y en el Alto Perú, la Junta envió una “Expedición Auxiliadora” al Interior, donde una vez instalados, los jefes revolucionarios de Córdoba fueron ejecutados. El “ejército auxiliar” restante, continuó su camino transformándose en el llamado Ejército del Norte.
En el Congreso de Venezuela en tanto, avanzaba la propuesta de la independencia que propugnaba la Sociedad Patriótica, ganando cada vez más adeptos, hasta que el día 2 de julio, es aceptada la moción de discutir el tema. Así, al día siguiente, se da inicio al debate en el Congreso y el día 5 fue aprobada con 40 votos a favor.
Terminada la votación, el presidente del Supremo Congreso, diputado Juan Antonio Rodríguez, anunciaba solemnemente, la absoluta independencia de Venezuela.
La Sociedad Patriótica, con el diputado Francisco de Miranda, que es elegido al congreso por El Baúl, en la provincia de Caracas y junto a otros miembros, encabezaron una alegre masa popular, que recorrió las calles y plazas de Caracas, aclamando en vivas a la patria, la libertad y la independencia.
Juan Escalona, quien salio designado para presidir el primer triunvirato independentista, lanzó a los habitantes de Caracas una proclama, dándoles a conocer que, el Supremo Congreso, había votado por la independencia absoluta.
En Santiago, el Primer Congreso Nacional, había decretado su apertura para las sesiones después de una pomposa jornada en la Catedral, con una comitiva compuesta por los vocales de la Junta, representantes del cabildo y del nuevo tribunal de justicia, militares, doctores de la Universidad de San Felipe, junto a vecinos notables de Santiago, que acompañaban a los diputados en la misa de instalación del congreso.
El Padre, Fray Camilo Henríquez González, en el sermón de la misa, defendió el derecho del pueblo chileno, a darse la constitución “que más le convenga a su bienestar y progreso”, junto con proponer “deberes Recíprocos” entre los individuos del Estado de Chile y los representantes de su Congreso, para asegurar “la libertad y felicidad”, obligados por el amor a la patria.
La misa concluyo, con el juramento de los diputados y su posterior salida a la plaza, donde fueron saludados por las tropas, presentando las armas y con una descarga de salva.
El Congreso, instalado en el palacio de la Real Audiencia, después del discurso inaugural pronunciado por Martínez de Rozas, quedo compuesto por 40 diputados, con plenos poderes y presidido por el doctor José Antonio Ovalle, el mas anciano de los diputados.
Esa noche fue de celebración popular, con la ciudad de Santiago completamente iluminada y una exposición de fuegos artificiales.
El día 5 de julio, con el establecimiento de las reglas de la presidencia del Congreso, se recibió el juramento de fidelidad, por parte de los jefes militares, los empleados superiores de la administración y de los prelados de “ordenes religiosas”, junto con determinar 15 días de sesiones ordinarias.
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