DISPUTAS Y TRIUNVIRATOS
El nuevo gobierno argentino, integrado por Chiclana, Paso y Sarratea, donde fueron elegidos además como secretarios, Bernardino Rivadavia, José Julián Pérez y Nicolás Herrera, asumió el 23 de septiembre de 1811 y llevó adelante, una política mucho más prudente en cuanto a la guerra, prefiriendo las soluciones diplomáticas a las bélicas.
Incluso, reforzó las menciones hechas por la junta, de fidelidad a Fernando VII, las que habían sido parcialmente abandonadas y también, postergó la definición del tema de la independencia y la Constitución, propuestas por el Congreso.
Es mas, cuando el general Manuel Belgrano creó una bandera nacional, la junta le ordenó destruirla y amenazó con sancionarlo por ello.
El 26 de septiembre, partió hacia el Paraguay una segunda expedición, al mando de Belgrano, con la esperanza de que los paraguayos se unieran espontáneamente a la Revolución, pero fue derrotada estrepitosamente.
Pese a que la expedición fracasó y muchos de los soldados patriotas fueron fusilados, la batalla sirvió de estímulo para el estallido de la Revolución de Asunción, que inició el proceso de independencia del Paraguay.
Posteriormente, durante octubre, el ejército del norte se repuso militarmente, logrando el 7 de noviembre una victoria clave en la batalla de Suipacha, la cual, junto a la revolución de Cochabamba que estallo esos días, permitió la ocupación de todo el Alto Perú.
Los jefes realistas de esa región también fueron ejecutados, como represalia por la persecución y los asesinatos de patriotas.
Con el “Grito de Asencio” la situación, en la Banda Oriental, cambió a partir del control y la asunción del mando, por parte de los revolucionarios locales, dirigidos por José Gervasio Artigas.
Este, logró una victoria completa en la batalla de Las Piedras y puso sitio a Montevideo. Pero, principalmente gracias a su escuadra, que la aprovisionaba por vía fluvial, la ciudad resistió exitosamente.
La Junta Grande, conocida desde entonces como Junta Conservadora, elaboró un documento para establecer la división de poderes y las atribuciones de cada poder, redactando el 22 de octubre de 1811 un Reglamento de división de poderes. El Poder Ejecutivo se delegaba en el Triunvirato, que respondía ante la Junta Conservadora.
El Triunvirato ignoró el Reglamento Orgánico y lo reemplazó por un Estatuto provisional, asumiendo la totalidad del gobierno.
Poco después estalló el Motín de las Trenzas, que fue sangrientamente reprimido, lo que hizo decidir al triunvirato la disolución de la Junta y expulsar a los diputados provinciales de la capital.
El Triunvirato entonces, asumió la totalidad del gobierno sin consultar en absoluto a las ciudades del interior; disolvió las Juntas de gobierno provinciales y nombró sus gobernadores de entre su círculo político, organizando un estado unitario y centralista totalmente arbitrario, impuso una rígida censura y ordenó la persecución de sus enemigos porteños, sobre todo a Saavedra y Campana.
Si bien, reunió una Asamblea nacional, eligió a los diputados porteños y a gran parte de los diputados del interior, sin consultar a sus respectivos cabildos.
Apenas reunida la Asamblea, ésta se declaró "soberana", lo cual bastó para que el gobierno la declarara disuelta.
En octubre también, Bernardo O'Higgins solicitó y obtuvo del Congreso, una licencia para ausentarse a su hacienda y restablecer su salud.
El 15 de noviembre de 1811, cuando O'Higgins ya estaba listo para partir al sur, José Miguel Carrera nuevamente agudizaba el proceso de la independencia, con un nuevo golpe militar.
En este segundo pronunciamiento, se mantuvo formalmente al Congreso y se designó, una nueva Junta de Gobierno, pero esta vez la integraba él mismo José Miguel, José Gaspar Marín y Martínez de Rozas, pero, como este último se encontraba en Concepción, le solicitó a O'Higgins que lo reemplazara e integrara la Junta.
Se estableció legalmente, el primer triunvirato de Chile, integrado por José Gaspar Marín, representando a Coquimbo, Bernardo O'Higgins como suplente de Martínez de Rozas, por Concepción y encabezando el ejecutivo, José Miguel Carrera por Santiago, dando así comienzo a la controversia sobre sus motivaciones e intenciones.
Pero poco después, a causa de las conspiraciones en contra del triunvirato, no contento con la marcha del gobierno y tras un intento de asesinato contra él y su familia, con un nuevo golpe de fuerza José Miguel Carrera disuelve el Congreso Nacional. A consecuencia de esto, tanto O'Higgins como Gaspar Marín renunciaron a la Junta. Carrera anota en su diario militar, sus razones:
– “Los hombres que componían el Congreso, en su mayor parte ignorantes, asesinos y últimamente dirigidos por uno o dos perversos, fue el motivo que nos determinó a su deposición”.
Carrera mismo, da tres motivos diferentes para ese segundo golpe. Pero el hecho real era que, José Miguel Carrera, tenía ahora el poder total del gobierno de Chile.
Los exaltados de Carrera hacen circular, el 20 de noviembre un panfleto anónimo donde dice que, ese Congreso, sufría de la “nulidad más imaginable” por cuanto para su formación, “no se había consultado la voluntad libre del ciudadano y atropellado la representación general”.
Así terminó el primer intento nacional, de un gobierno representativo con el primer triunvirato.
Entre tanto, Juan Martínez de Rozas había constituido una Junta de Gobierno en Concepción. Cuando el Director Supremo José Miguel Carrera lo supo, concurrió hasta la casa de Bernardo O’Higgins y consiguió que éste, aceptara representarlo en calidad de plenipotenciario, ante la Junta de Concepción, para evitar un enfrentamiento que podría ser fatal para la causa patriota.
El 14 de diciembre de 1811 por fin, O'Higgins dejó la capital y se encaminó hacia Concepción y su hacienda de Las Canteras, con la misión de llegar a un entendimiento entre ambas partes.
Luego de lograr un acuerdo con Martínez de Rozas, se enteró que José Miguel Carrera había movido sus tropas, hasta el río Maule y con desagrado, se dio cuenta que había sido utilizado por éste para ganar tiempo.
Sin embargo, en un “Manifiesto” hecho circular en las provincias y fechada el 4 de diciembre del mismo año, Carrera argumenta que la convocatoria al Congreso mismo había sido inoportuna, por cuanto, el país no estaba preparado para tener ese tipo de instituciones. Agrega además que la elección de diputados habría sido nula, debido a que había estado sujeta a “la acción de cábalas y facciones”. Termina asegurando que tal situación era inaceptable para el pueblo, el cual no había tenido otro recurso que recurrir “a la tropa y no pudiendo esta ensordecer con indolencia una queja que lo tocaba tan de cerca, hizo suya la demanda”. Finalmente, en su diario militar revela que el propósito era deponer, lo que él consideraba la preponderancia de la familia Larraín:
– “Ya no podíamos conformarnos por más tiempo con la dominación de la casa. Los buenos chilenos ocurrían acusándonos de haber sido los que habíamos puesto al país en manos de aquella familia y que por consiguiente habíamos cooperado a la esclavitud de todo Chile … nada protegía aquella maldita familia para no sofocarla”.
Lo interesante de esa última aseveración, la opinión privada de Carrera, es que no menciona intereses políticos más allá que la destrucción de esa familia, la de los ochocientos, y su reemplazo por la familia de Los Carrera.
Entretanto, en la federación venezolana, Cristóbal Mendoza y Juan Germán Roscio, después de redactar un proyecto constitucional con el apoyo del abogado y comerciante norteamericano Joel Roberts Poinsett, mandatado por la logia de Boston como encargado de los asuntos latinoamericanos, el 21 de diciembre de 1811 lo presentan, para su promulgación, en el Congreso Constituyente de Caracas. A pesar que, los diputados por mayoría aprobaron la Constitución Federal de los Estados de Venezuela, el diputado Simón Bolívar con sus correligionarios de la Sociedad Patriótica, defendieron posturas opuestas a la nueva Constitución, al considerar que era una copia literal de la que regía en los Estados Unidos.
Próximo Capítulo: El Legado de Lautaro
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