DESEMPEÑO MILITAR PATRIOTA
A finales del año 1812, el gobierno chileno no solo tenía que lidiar políticamente contra los realistas y chapetones, sino que también, con los bandos criollos… los patriotas quedaban definidos, por varios grupos familiares, divididos entre los “Carrerinos”, los Larraín con su numerosa familia denominada de “Los ochocientos” y los “O´Higinistas”, que heredaban a los partidarios de Martínez de Rozas; entre estos grupos, los hermanos Rodríguez y Erdoíza, desde el inicio fueron Carrerinos, no obstante, existió un temporal distanciamiento entre los Rodríguez y los Carrera en enero de 1813, cuando Manuel y Carlos Rodríguez fueron acusados de complotar contra la junta presidida por José Miguel Carrera, donde el estado de desavenencia entre ambas familias se acrecentó.
Desde el puerto de La Guaira, entretanto, Miranda fue trasladado al castillo San Felipe de Puerto Cabello, donde a principios de 1813 escribe desde su celda un memorial a la Real Audiencia de Caracas, exigiendo el cumplimiento de la capitulación de San Mateo.
A principios del año también, la ofensiva realista al mando del brigadier Antonio Pareja se había concretado en el Virreinato del Perú.
Los primeros días de enero, secundado de algunos oficiales y los soldados del Rey, la expedición enviada por José Fernando de Abascal enfilaba en una flota por el Océano Pacífico, con destino a Chiloé y Valdivia.
En los hechos, la guerra estaba declarada.
En el sur de Chile, el 18 de enero, arriba a San Carlos de Ancud la flota del brigadier Pareja y allí, en la zona, reclutó unos dos mil hombres entre españoles y mapuches, con quienes se embancaría de vuelta hacia el norte, para enfrentar a las fuerzas patriotas.
Luego de embarcar suministros junto a las tropas, inicia el viaje a Concepción primero, con el fin de aumentar su contingente militar en las plazas sureñas, para enseguida seguir encaminándose rumbo al norte y como objetivo final, hacia la ciudad de Santiago.
Mientras en Argentina, la primera acción militar de José de San Martín con su recién creado Regimiento de Granaderos a Caballo, estuvo dirigida a detener las incursiones con que los realistas de Montevideo, asolaban las costas del río Paraná, principal afluente del Río de la Plata y vía de comunicación estratégica para la región.
El coronel San Martín se instaló con sus tropas en el convento de San Carlos, posta de San Lorenzo, ubicada en el sur de la actual provincia de Santa Fe.
El 3 de febrero de 1813 y ante el desembarco de 300 realistas, que asaltaron la posta, se libró el combate de San Lorenzo, casi frente al convento, a orillas del río.
Dado que existían aún, algunas sospechas acerca de la fidelidad a la causa independentista, del recién llegado coronel San Martín, él decidió avanzar al frente de su reducida tropa de granaderos a caballo.
Como consecuencia de esto, su caballo fue mortalmente herido y San Martín, quedo aprisionado bajo su cabalgadura y estando a punto de ser ultimado por un realista, el soldado correntino Juan Bautista Cabral antepuso su cuerpo, a dos bayonetazos que lo hirieron de muerte, salvando la vida del coronel.
Después de la batalla, San Martín lo ascendió post mórtem, por lo que en el informe militar quedo registrado y se lo conoce como el Sargento Cabral.
Esta batalla que, por la cantidad reducida de combatientes en ambos bandos podría parecer secundaria, permitió alejar para siempre a las flotas realistas que merodeaban el río Paraná, saqueando las poblaciones aledañas.
Mientras en el norte, ante los logros de Simón Bolívar en la Isla de Curazao, el coronel Manuel del Castillo y Rada, comandante general de Pamplona, solicitó su ayuda para detener a los realistas que amenazaban con entrar desde Venezuela.
Para ello, el coronel Bolívar tuvo que pedir autorización al Gobierno de Cartagena, para intervenir en territorio del Gobierno de las Provincias Unidas de Venezuela.
Cuando fue autorizado, Bolívar llegó hasta la frontera con Venezuela y en la batalla de Cúcuta, derrotó el 28 de febrero a las fuerzas españolas.
El gobernador Camilo Torres, en su carácter de presidente del Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, le confió a Bolívar el título de ciudadano de la Unión, otorgándole el grado de brigadier, equivalente al de general de brigada, con lo que Simón asumió el cargo de jefe de la guarnición de Cúcuta.
Desde febrero hasta abril de 1813 Bolívar permaneció en Cúcuta, detenido por trabas legales y por diferencias con el coronel Castillo, que empezaba a verle con suspicacia ante sus deseos e intenciones de avanzar sobre Venezuela.
Para entonces, Bolívar ya disponía de una fuerza suficiente y eficaz.
Mientras el gobierno realista de Venezuela organizaba el Batallón Numancia, compuesto de venezolanos y neogranadinos que, ingresando a las fuerzas reales se preparaban para reforzar las tropas en el virreinato del Perú.
El gobierno chileno en tanto, se preparaba militarmente ante las noticias que llegaban del sur, donde Pareja, además, sumaba voluntades y soldados gracias a una red de conspiradores realistas que, junto a las tropas del Perú, organizarían un gran ejército del Rey.
Más tarde, el 25 de marzo de 1813, la junta decretó la pena capital en contra de aquellos que fueran encontrados culpables, de conspirar para derrocar al gobierno. Además, se advirtió públicamente, de castigos en contra de los "jóvenes de inmoderado patriotismo" que insultaran a otras personas, ofreciendo seguridad y confidencialidad a los denunciantes, ya que la Junta, creía que estos actos deshonraban también al gobierno.
Así, el 27 de marzo, la expedición a cargo del Brigadier Antonio Pareja, desembarca en las afueras de Talcahuano, con las tropas de expedición enviadas por el Virreinato del Perú y los reclutados de la zona sur, con el objetivo militar de sofocar la emancipación de Chile, por medio de la guerra civil.
José Miguel Carrera, asumido ya como General en Jefe del Ejército, se encaminó en dirección a Chillan, donde planificaba ofrecer resistencia por medio una posición defensiva en el Río Lircay.
Mientras en Concepción, el caos se desataba, las deserciones en las milicias se multiplicaban, muchos de ellos con miedo, partían a Talcahuano para unirse a los realistas.
Entre las tropas que habían permanecido fieles a la junta de gobierno, Ramón Freire de uniforme patriota y la presilla de oficial, alentaba a su sección de dragones para la resistencia en la ciudad, mientras la gente abandonaba sus hogares casi con lo puesto en dirección al puerto.
Definidas por ambos bandos las condiciones para la guerra, el 29 de marzo, parte de las fuerzas realistas entran en Concepción comandadas por Gabino Gaínza. La ciudad fue tomada con facilidad por las tropas del Rey, mientras Freire y su pequeño grupo de soldados patriotas se retiraba a posiciones más seguras, para esperar las tropas del general Carrera y unirse a ellas.
A fines de marzo de 1813, Bernardo O’Higgins se encontraba en su hacienda cuando le llegaron las impactantes noticias que, un contingente realista había desembarcado en la bahía de San Vicente, sus contactos le confirmaban que era la fuerza enviada por el Virrey del Perú que venía al mando del brigadier don Antonio Pareja.
Inmediatamente, reunió a los inquilinos de la hacienda que formaban en su regimiento y con ellos, partió hacia Los Ángeles, esperando que durante la marcha se le unieran más integrantes.
En el camino, supo que esa villa estaba en poder de las fuerzas realistas, por lo que se dirigió directamente a Concepción. Sus hombres ya sumaban unos cien, todos armados de lanzas y machetes. Cuando supo que Concepción también estaba en poder de los realistas, decidió dispersar su contingente, dándoles indicaciones de que regresaran a sus hogares en espera de instrucciones y él, con su ayudante y un hijo de éste, se dirigieron a Talca para unirse al ejército patriota.
Enterado de la situación de Los Ángeles y Concepción el 1 de abril y como Comandante en Jefe del Ejército patriota, compuesto por los regimientos del centro y norte chileno, mas la pequeña tropa de Freire, José Miguel Carrera acampado en la ribera norte del Rio Lircay, decide partir hacia Talca para enfrentar a los realistas, no sin antes encargarle una misión, al ahora nombrado teniente primero Ramón Freire.
Las órdenes indicaban que, con un piquete de soldados a caballo, partiera a recuperar la ciudad de Concepción. Para Carrera, aunque sabia que era una misión casi imposible, era necesario confiar en que la improvisada guerrilla de Freire, haría preocupar por el ataque a Gainza y dividiría sus tropas, ante el intento patriota de recuperar la ciudad.
Mientras O'Higgins llegaba a Talca en la noche del 5 de abril y ese mismo día, arribó el comandante José Miguel Carrera, por lo que de inmediato concertaron una reunión en la que O'Higgins se puso a sus órdenes.
Este, le propuso un plan para atacar de inmediato y por sorpresa a las fuerzas realistas que él había visto acampando en Linares. Inicialmente Carrera titubeó ante la propuesta, pero su asesor militar, el cónsul de los Estados Unidos Joel Robert Poinsett, le aconsejó apoyarlo, por lo que puso bajo sus órdenes un pequeño destacamento compuesto por 7 oficiales, 9 húsares, 13 dragones y 6 milicianos.
En Concepción entretanto, los guerrilleros de Freire incursionaban en las posiciones realistas una y otra vez, batiéndose a sable y fuego.
Gracias a su coraje y astucia, en asaltos sucesivos y con una eficacia admirable, Ramón Freire logro la retirada de las tropas españolas y de esa forma recuperar la ciudad.
En Talca, recibidas las noticias del triunfo en Concepción, el general José Miguel Carrera impresionado por la hazaña envió un emisario con una nueva orden a Ramón Freire, otra misión de distracción, pero ahora encubierta, para capturar los barcos realistas sin arrear las banderas españolas, con el fin de confundirlos.
Esa misma noche del día 6 de abril, Bernardo O’Higgins cruzó el río Maule y al día siguiente, irrumpió en la plaza de Linares apresando un piquete de 22 dragones realistas que acampaban en el lugar.
Esta fue la primera acción militar de O'Higgins y la primera de la guerra por la independencia, por lo que luego, habiendo logrado un ataque exitoso, continuó hostigando al enemigo al sur del río Maule y reclutando hombres para el ejército patriota, tanto en Linares como en Parral.
La nueva misión de Ramón Freire en Talcahuano era casi imposible, pero la estratagema de dejar las banderas españolas flameando, dieron resultado y en junio de ese año, el joven Ramón y sus hombres, tomaron la fragata Thomas, no sin mucha dificultad y entre el fuego enemigo, producto de una bomba de cebo que, explosiono sobre su cabeza y con su rostro envuelto en llamas, hizo huir a los realistas consiguiendo su primera gran hazaña, la que le haría ser considerado por el pueblo como el héroe de la ciudad de Concepción.
Próximo Capítulo: Los Andes del Norte
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