CRUCE A LOS ANDES DEL NORTE Y LA CAMPAÑA PATRIOTA

 

 

A partir de los primeros meses del año 1813 la situación se decantó definitivamente a favor de los patriotas americanos y desde entonces, su avance por el continente, prácticamente se hizo imparable.

Esta nueva situación, fue la que permitió que, Simón Bolívar desde Venezuela y Francisco de Paula Santander desde Nueva Granada, empezaran a coordinar acciones conjuntas desde sus áreas de influencia, las que fomentarían, una férrea unidad militar patriota.

 

Cuando en abril de 1813 Francisco de Paula Santander y Simón Bolívar iniciaron su campaña por los Andes colombianos desde Cúcuta, sin preparación logística ni equipamiento para el cruce, a pesar del frio y la pérdida de vidas de los soldados “descamisados” junto a la desazón e incertidumbre de lograr la epopeya, no encontró resistencia de las tropas enemigas que, encontraban imposible una travesía de fuerzas militares por ese paso cordillerano.

El ejército descamisado de Bolívar, avanzó hasta Mérida y pacíficamente tomó la ciudad, después que las autoridades realistas huyeran ante su inminente llegada.

En esta entrada triunfal a la ciudad, se le concedió por primera vez a Bolívar el título de "Libertador", por decisión del Cabildo de Mérida.

 

En Chile, para mantener informado al pueblo sobre el avance de la guerra por la independencia, el gobierno encomendó a Fray Camilo Henríquez reemplazar La Aurora de Chile, por un periódico nacional.

El primer número de “El Monitor Araucano”, se publicó en Santiago el 6 de abril de 1813 y a cargo del taller tipográfico, se encontraban Samuel B. Johnston y Simón Garrison, pero solo hasta el 13 de abril puesto que, de esta fecha en adelante sin Samuel B. Johnston, firmaron solo Garrison y Alfonso Benítez, este último de nacionalidad inglesa.

Por entonces, la Imprenta de Gobierno fue arrendada a José Camilo Gallardo, quien apareció como responsable de la impresión.

Destacó este periódico, que se extendió por Coquimbo, Rancagua y Chillan, saliendo a circulación nacional el 17 de abril, como un informativo popular, por su marcado acento político y los versos satíricos firmados por “Canuto Handini”, seudónimo de fray Camilo Henríquez.

 

Mientras tanto, el 27 de abril las fuerzas patriotas lideradas por José Miguel Carrera se dirigían hacia el sur, mientras que las del realista Pareja viajaban de Cauquenes al noreste interior, por lo que ambos bandos se encontraron en las cercanías de Linares, en lo que sería el primer enfrentamiento de la guerra, conocido como batalla de Yerbas Buenas.

El general Carrera, decidió organizar el ejército patriota en 3 divisiones, entregándole el mando de la primera división a su hermano Luis y en ella colocó a Bernardo O'Higgins, recientemente ascendido por la Junta de Gobierno al grado de coronel, como jefe de la vanguardia con la misión de continuar al sur del río Maule.

Pero el coronel O´Higgins entregó un parte a Carrera, para ausentarse por enfermedad, por lo que no participó en la batalla de Yerbas Buenas, dejando la responsabilidad completa en José Luis Carrera que, sorprendido por las fuerzas realistas que atacaron sorpresivamente, le obligaron a emprender la retirada convirtiendo la batalla en una estrepitosa derrota.

 

Frente al triunfo realista en Yerbas Buenas, ambos bandos se volvieron a enfrentar en la batalla de San Carlos, el 15 de mayo.

Las fuerzas patriotas, con la primera división reorganizada y una vez recuperado el coronel O´Higgins, emboscó a la avanzada española en San Carlos y de inmediato, continuó atacando al grueso del ejército enemigo con un ataque envolvente y sucesivo, logrando el repliegue del ejército realista a la ciudad de Chillán.

Derrotado, vencido y extenuado camino a Chillan, tratando además de recuperar a toda costa su fragmentado ejército, Antonio Pareja enfermó súbitamente de neumonía, falleciendo el 21 de mayo a causa de esta afección.

Mientras tanto, gracias al éxito obtenido en la campaña patriota de San Carlos, O´Higgins quedo al mando de la primera división y continuó adueñándose de los pueblos de su provincia la Isla de La Laja, incluida su hacienda, donde reintegró a sus inquilinos y sus hombres que ya sumaban unos cien, todos armados de lanzas o armas antiguas y con un nuevo ímpetu, avanzaron hacia el sur ocupando la ciudad de Los Ángeles el 27 de mayo de 1813.

 

Luego de la llegada de las tropas realistas a la zona de Chillán, José Miguel Carrera planificó la estrategia de ataque para derrotar a las fuerzas que ya no contaban con su extinto líder Antonio Pareja. Aprovechando el repliegue realista y los avances de la primera división en Los Ángeles, decidió poner un sitio en la ciudad de Chillan, cortándole el refuerzo de las tropas y los suministros del ejército, mientras mandaba nuevamente a Ramón Freire a hostigar a las tropas enemigas, con sus guerrillas en el sur.

 

Mientras en el norte, el 4 de junio, Francisco de Miranda es trasladado al Castillo San Felipe del Morro, ubicado en Puerto Rico y de allí, es enviado a España, donde es encerrado en una celda alta y espaciosa, en el penal de las Cuatro Torres en San Fernando.

Allí, sólo recibió la ayuda de algunos amigos y pocas noticias de los triunfos patriotas en América.

En su cautiverio, Miranda comienza a planear la ocasión para escapar de las Cuatro Torres del arsenal de la Carraca, hacia Gibraltar.

 

A mediados de 1813 en las Provincias Unidas del Río de la Plata, Carlos María de Alvear renunció a su bancada de los representantes porteños y fue nombrado coronel del regimiento de infantería Nº 2, pero siguió participando en las altas esferas políticas de Argentina a través de la Logia Lautaro.

 

La crecida de los ríos y periodos de lluvia intensa, del periodo invernal chileno, retrasaban a las fuerzas patriotas en su camino a Chillan. Pero el ánimo que infundían los hermanos Carrera en la tropa, hicieron que los soldados lograran alcanzar los pueblos aledaños, donde se unían algunos peones y jóvenes patriotas al ejército que, a fines de junio, estableció un perímetro en la parte norte de la ciudad.

A comienzos de julio, el coronel Bernardo O'Higgins con sus tropas y la primera división, continuó hacia el sur.  Reclutó más milicianos para el ejército, llegando a contar con 1400 hombres, con los que se dirigió a Chillán para unirse a las fuerzas del comandante José Miguel Carrera que, estratégicamente, sitiaban la ciudad de Chillán sin la primera división encargada de cubrir la parte sur de la ciudad.

Al mando del ejército realista, estaba el comandante don Juan Francisco Sánchez que había sucedido al brigadier Pareja. Este distribuyó perfectamente sus hombres para la defensa de la ciudad, usando la parte sur como apoyo logístico, de manera que todos los intentos patriotas por tomarla, fracasaron.

Bernardo O'Higgins, al ver que la desmoralización cundía en las tropas, apoyado por Mackenna propuso a Carrera intentar un asalto decisivo a la ciudad.

Desde el 27 de julio y hasta 3 de agosto, no se notó ninguna ventaja entre los contendientes, pero esa mañana O'Higgins, al frente de 500 de sus hombres, penetró resueltamente en la ciudad dirigiendo el asalto hacia la plaza.

 

Percatándose del desgaste en las tropas patriotas y de la línea de suministros que seguían recibiendo las fuerzas realistas por la parte sur de Chillan, que no había podido ser cubierta por la primera división de O'Higgins, el 5 de agosto José Miguel Carrera decidió poner fin al Sitio de Chillán para poder recuperar anímicamente a sus tropas. O'Higgins mientras tanto, había logrado tomar algunas casonas y solares de la parte norte de la ciudad y cuando esperaba refuerzos para asaltarla, recibió la orden de retirada enviada por el comandante Carrera, por lo que tuvo que dejar el poblado.

 

Entretanto en Nueva Granada, las fuerzas de Simón Bolívar ganaban terreno a un enemigo que huía, ante un sorprendente avance patriota en el norte venezolano.

Finalmente, Bolívar obligó a pelear a las fuerzas realistas en Los Taguanes, entre Tucupido y Valencia. Les derrotó sin mucho contratiempo y consiguió una completa capitulación de los soldados del Rey, la que se firmó en el poblado de La Victoria.

Tras la rendición española, Bolívar tuvo el camino libre e hizo una entrada triunfal en Caracas, el 6 de agosto de 1813, al mando de su ejército de llaneros descalzos.

Agradecida, la comunidad caraqueña se dio a la tarea de uniformar a las tropas patriotas, con las ropas de los almacenes destinadas a los soldados realistas, que las mujeres del pueblo modificaron, para los desarrapados de los llanos que habían cruzado Los Andes.

Posteriormente, la campaña de los patriotas continuó recuperado el control de gran parte de la antigua Capitanía General de Venezuela, forzando a los soldados realistas a correr y refugiarse a sus principales bastiones, del Coro y Maracaibo, donde tenían el apoyo de la mayoría de la población mantuana.

 

Entretanto, en territorio chileno, el resultado del sitio de Chillan efectuado en pleno invierno, fue desastroso para los patriotas. Cundió la desmoralización entre sus filas y el prestigio, del comandante José Miguel Carrera, fue decayendo paulatinamente y el 8 de agosto, finalmente el ejército patriota levantó de forma definitiva el sitio a la ciudad, retirándose hacia el norte.

Entonces, como una forma de recuperar la moral de los soldados patriotas, Bernardo O’Higgins solicito permiso al comandante Carrera para seguir la campaña en el oeste con sus tropas.

O’Higgins fue autorizado para ello, pero sin la primera división que, por orden de Carrera, siguió al mando de José Luis, mientras que el general, encomendaba al teniente Ramón Freire con sus lanceros, la misión de seguir hostigando a las tropas realistas en el sur.

 

En la campaña del oeste, O’Higgins se dedicó a combatir las guerrillas mapuche-realistas, en la zona de Concepción y Los Ángeles. Pasó por las localidades de Yumbel, Tucapel, Huilquilemu, Gomero, Quilacoya y Rere, apresando hombres y capturando equipos.

En este recorrido se enteró que las fuerzas realistas habían quemado y reducido a escombros las habitaciones y construcciones de su hacienda Las Canteras, llevándose a su familia.

 

Mientras, el 10 de agosto en Santiago, se realizaba la apertura del Instituto Nacional que le quitaba la importancia como primer centro educativo al exclusivo Colegio Carolino, abriéndose a sectores criollos de bajos recursos y a segmentos populares del bajo pueblo por medio de becas.

Pero lo que preocupaba mayormente a la población criolla, era el curso que tomaba la guerra en el sur y las alarmantes noticias que llegaban tras el sitio de Chillán, impuesto por José Miguel Carrera, que favorecía militarmente a los españoles y conseguía debilitar políticamente a los partidos patriotas.

 

Mientras en el norte, en lo que parecía su etapa final, Simón Bolívar se concentró en organizar el Estado federativo y dirigir la guerra.

Organizó el régimen militar patriota, mantuvo el Consulado, creó un nuevo sistema fiscal y una nueva administración de justicia.

Atendió a la actividad agraria, a las exportaciones y a la búsqueda de mano de obra calificada.

Modificó el gobierno municipal y ofreció la nacionalidad a extranjeros amigos de la causa republicana.

 

Las tropas realistas de José Tomas Boves y su escuadrón de lanceros, entretanto, arrinconados por el ejército patriota en el Coro y Maracaibo, desarrollaban una guerrilla de desgaste asolando pequeños pueblos venezolanos y sembrando el terror, por medio del asesinato de campesinos y el pillaje de sus bienes.

Bolívar decide poner fin a la violencia terrorista con su Decreto de Guerra a Muerte y ordena la ejecución de los prisioneros españoles y canarios en Valencia, Caracas y en La Guaira, junto con el ataque a José Antonio Yánez y a José Tomas Boves.

El 13 de octubre, los patriotas organizados en la división de Campo Elías, llegó a El Calvario con rumbo a Calabozo para darle batalla a Boves.

El escuadrón Maturín del capitán Cedeño más dos compañías de fusileros y otra de flecheros, junto al batallón Barlovento, que su comandante era el segundo de la división, el coronel Miguel Ustáriz con tres escuadrones y un piquete de artillería, avanzaban a la línea de batalla. En la retaguardia, había dos compañías de infantes milicianos y el escuadrón del valle de Aragua, incluyendo 50 carabineros mandados por el capitán Francisco Padrón.

Para la batalla prevista, la retaguardia quedo a la izquierda y la vanguardia al otro extremo.

Finalmente, a las 7 de la mañana del 14 de octubre, las fuerzas patriotas llegaron a la sabana de Mosquitero, surcada por el cañón del mismo nombre y cercana al pueblo del Calvario, mientras que los realistas salieron de Calabozo.

En la margen opuesta del riachuelo, había desplegado Boves 2.500 hombres, apoyados por 2 piezas de artillería.

Campo Elías atacó a Boves en tres columnas, las de centro y derecha muy exitosas, pero la izquierda de Padrón, recibió la embestida de varios escuadrones de caballería y la resistencia colapso creando un flanco debilitado.

Miguel Ustáriz se percató del inminente fracaso y con el apoyo de la infantería, avanzó con los escuadrones patriotas que cargaron contra los lanceros enemigos con bravura. Gracias a esa temeraria acción, se obtuvo la victoria.

Aparentemente, la guerrilla del caudillo realista estaba acabada, pero Boves con Morales y apenas 17 hombres más, consiguió escapar. Sin embargo, a pesar de la desastrosa derrota, conseguiría reorganizar sus fuerzas.

Campo Elías decidió no perseguirlo hacia Guayabal, su refugio conocido, ni seguir con el ejército patriota hasta San Fernando de Apure, en busca de José Antonio Yánez, el otro líder realista, por falta de medios de transporte fluviales.

Después de este triunfo militar en Mosquiteros, el gobierno patriota condecoró a Simón Bolívar y le nombraron Capitán General, con el título de "El Libertador".

 

El 15 de octubre de 1813, preocupada ante el rumbo que tomaba la guerra en Chile, la administración de la junta de gobierno, se traslada a Talca.

El 16 de octubre al atardecer, las fuerzas del coronel Bernardo O’Higgins, que regresaban del suroeste, se juntaron con las fuerzas del general José Miguel Carrera en el vado El Roble, en las orillas del río Itata. La división de Juan José Carrera también acampaba cerca.

Una posición realista con un cañón defendía el vado, pero el general Carrera no le dio importancia por lo reducido de su número.

Al alba del día siguiente, una numerosa y sorpresiva fuerza realista realizo un ataque de pinzas a los desprevenidos patriotas que, desorientados, se encontraron entre dos fuegos.

La confusión cundió entre la tropa patriota, Carrera logró montar y gracias a su cabalgadura, se lanzó al río, lo cruzó y se dirigió al lugar en que acampaba la división de su hermano.

Sus hombres, sin nadie que los guiara, estaban a punto de sufrir una gran derrota, cuando de improviso, Ramón Freire apareció con su caballería atacando ferozmente la retaguardia enemiga, lo que desconcertó a los soldados realistas y provocó que O´Higgins, aprovechando la confusión enemiga y montado a caballo entre los soldados patriotas, se alzó con un fusil en la mano y los arengó:

“¡O vivir con honor o morir con gloria! ¡el que sea valiente, sígame!” 

Este grito bastó para que los soldados, recuperando la compostura, contestaran con gritos de “¡Vamos con O´Higgins! ¡Viva la Patria!” y calando sus bayonetas se lanzaron en forma incontenible, contra los soldados realistas.

Inclusive, en medio del fragor y tras ser herido, O'Higgins continúa luchando junto a la caballería de Freire, hasta que la sanguinaria situación obliga a las tropas realistas a emprender la retirada, transformando una derrota segura en una victoria, de la cual, emergió un nuevo héroe que reforzó su liderazgo.

José Miguel Carrera reconocería el heroísmo de O'Higgins, escribiendo posteriormente en el parte oficial de la batalla de El Roble, el 25 de octubre de 1813:

“No puedo dejar en silencio el justo elogio que tan dignamente se merece el citado O'Higgins, a quien debe contar V. E. por el primer soldado, capaz en sí solo, de reconcentrar y unir heroicamente el mérito de glorias y triunfos del Estado Chileno.”

 

Gracias a la intervención del teniente Ramón Freire y de la capacidad de reacción del coronel Bernardo O'Higgins, sumado a los vaivenes de la guerra y el arrojo en las decisiones personales de quienes evitaron la derrota en El Roble, obligaron a los realistas a retroceder hasta Concepción.

Así, el 21 de octubre, los miembros de la Junta de Gobierno, dominados en secreto y políticamente por la Logia americana, llegaron a la ciudad de Talca. El motivo de este desplazamiento, era el descontento que existía por la forma en que José Miguel Carrera llevaba la conducción de la guerra. Estaban decididos a removerlo a él y a sus hermanos del ejército, mientras a Ramón Freire lo ascendían a capitán y le entregaban el mando de 100 hombres para formar una guerrilla y seguir en acciones de desgaste contra las fuerzas españolas.

Reunidos en Talca, los representantes del gobierno y los comandantes patriotas, el 2 de noviembre, evalúan la situación de la guerra para tomar una determinación estratégica. El gobierno, en un breve análisis político, destituye del mando del ejército al general Carrera.

Es así como, el 27 de noviembre se dictó el decreto de separación, de todos los hermanos Carrera, de sus cargos militares, para entregarle el mando del ejército, a don Bernardo O'Higgins Riquelme, un hermano de la Logia americana.

 

Próximo Capítulo: La Patria Vieja


https://artificesdelalibertad.blogspot.com/2021/03/convulsiones-de-la-patria-vieja.html

Comentarios

Entradas populares de este blog

Libertadores: datos de Francisco De Miranda

Freemasons architects of freedom

LA REVOLUCIÓN FRANCESA Y LA COMUNA DE PARIS