COMIENZA LA EMANCIPACION



El 22 de noviembre de 1810, Juan Martínez de Rozas llega a Santiago y toma el control, por disposición de la logia a los jóvenes autonomistas, asumiendo la dirección de la junta de Chile.

Una vez integrado a la Junta de Gobierno, Martínez de Rozas obtuvo la aprobación de un plan de defensa del reino, plan ideado con la asesoría del coronel de ingenieros Juan Mackenna, también antiguo y estrecho colaborador de Ambrosio O'Higgins. Así también, propone a la junta emitir un decreto, que sea sancionado por la Primera Junta de Gobierno de Chile, para declarar la libertad de comercio. Hasta esta fecha y en adelante, los puertos de Valdivia, Talcahuano, Valparaíso y Coquimbo, quedan “abiertos al comercio libre de las potencias extranjeras, amigas y aliadas de la España y también de las neutrales”, acabando así con el monopólico régimen comercial español.

 

 Mientras tanto, Simón Bolívar junto con Andrés Bello, mandatados como integrantes elegidos en misión diplomática de la Junta de Caracas, en Londres intentaban persuadir a Francisco de Miranda, para que volviera a su tierra natal y se pusiera a disposición de la junta como jefe del ejército.

Después de convenir con los ingleses, la permanencia de un representante en Londres, quedándose Andrés Bello, Bolívar se embarcó en la corbeta Sapphire y llegó a La Guaira el 5 de diciembre de 1810.

Una vez en Venezuela, Bolívar comenzó a hacer gestiones para promover el regreso de Miranda, convenciendo a los mantuanos de la importancia de contar con un experimentado oficial de conocida trayectoria y como resultado de estas gestiones, Miranda llegó a Venezuela en el bergantín inglés Avon el 10 de diciembre.

Cuando Francisco de Miranda toco puerto, esperaba un gran recibimiento por parte del pueblo, pero ante una fría recepción oficial de la Junta Suprema, se quedó en la corbeta, indicando que no bajaría sin protocolo de bienvenida. Sorprendidos los delegados que lo esperaban, exigieron a Bolívar una solución, por lo que, en una rápida improvisación por parte de Simón y sus conocidos, convocaron a la gente que se encontraba en el muelle y fue recibido con honores en el Puerto de La Guaira.

 

La junta de Chile entretanto, continúa gobernando con Juan Martínez de Rozas a la cabeza, puesto que el conde de la Conquista, anciano sin capacidad de maniobra, aceptaba todas las decisiones de la junta y el 15 de diciembre, se convoca a elecciones para el primer Congreso Nacional.

El Reglamento Electoral para la elección, es la primera normativa escrita por chilenos fuera de la voluntad de España. Redactado por Martínez de Rozas, la Junta de Gobierno le da su aprobación y sello de ley el 15 de diciembre de 1810. Este Reglamento entrega las instrucciones y se refiere a cómo debe practicarse la elección del Congreso Nacional.

 

En España entretanto, las noticias del estallido de la Revolución de Mayo en Buenos Aires, precipitó a que Carlos María de Alvear a fines de 1810 pidiera su licencia del ejército español, para su regreso a América, la que se prolongó por varios meses.

En Caracas posteriormente, la Junta de gobierno le confiere a Francisco de Miranda el grado de Teniente General al mando del ejército y este, de inmediato se integra a la Sociedad Patriótica, la que, con su estructura de logia masónica, se convertirá en la principal promotora del rompimiento con España. En esos años, Miranda sabía que ya contaba con O'Higgins en el sur, como activo de una Logia y que otros jóvenes patriotas, estaban en proceso de regreso a sus tierras de origen para trabajar por la independencia, de acuerdo al plan global de los Masones. Aunque por seguridad, no conocía a los otros que la conformaban, sabía que se organizaban grupos en toda Sudamérica, como le comentara el ministro Portland y a Mr. Rufus King, plenipotenciario de los Estados Unidos y activos de la Logia masónica que lo habían integrado a él, cuándo fue a solicitarles apoyo para la independencia de las colonias españolas.

 

José de San Martin entretanto, en Cádiz participaba activamente en las reuniones de los jóvenes patriotas americanos, organizadas por José Matías Zapiola y Carlos María de Alvear, a las que también, asistían militares y clérigos provenientes de México, Perú, Nueva Granada, Cuba y otros lugares de américa, que conformaban la gran Logia y la filial de los Caballeros Racionales, la misma que invito a San Martin, a integrarla.

A principios de 1811 Carlos Maria Alvear exigió a su padre, que se encontraba ejerciendo el cargo de gobernador de la Isla Del León, le entregara la parte de la herencia de su madre, que contaba una considerable fortuna, la que utilizó para financiar sus proyectos revolucionarios y aportar en la logia, con los preparativos logísticos necesarios, para regresar a Hispanoamérica.

 

En la América española en tanto, el 21 de febrero de 1811 por un decreto sancionado por la Primera Junta de Gobierno de Chile, se declaraba legalmente la libertad de comercio, lo que marca el inicio de “La Patria Vieja” y se oficia a las potencias extranjeras, a las naciones amigas y aliadas de España y también de las neutrales, el termino definitivo, del régimen comercial que mantenía el monopolio español mercantilista. Tras la muerte del Conde de la Conquista, el 26 de febrero, Juan Martínez de Rosas asume la presidencia en calidad de interino, hasta que Fernando Márquez de la Plata es designado como titular.

 

En el sur, en concepción, Ramón Freire terminaba su instrucción como cadete, por lo que ingresó al ejército, enrolándose en el escuadrón Dragones de la Frontera.

Con fecha 28 de febrero en tanto, la junta nombró a Bernardo O'Higgins teniente coronel del 2° Regimiento de Caballería de las Milicias Disciplinadas de La Laja, que de ahí en adelante, se denominaría Lanceros de la Frontera. Este nombramiento le causó gran dolor y desilusión, pues como coronel del regimiento, que él había formado, Martínez de Rozas nombró a su cuñado que, contaba con estudios militares.

Pasada la desilusión inicial, causada por su postergación en el mando del regimiento, Bernardo solo pensó en prepararse para poder ejercer adecuadamente su función militar y para ello, le pidió apoyo y consejo al coronel Juan Mackenna, al que no conocía de forma personal, pero en quién confiaba plenamente, además de ser un militar de reconocido renombre y que sabía, profesaba sus mismas ideas de libertad.

Pero Mackenna, al cabo de dos meses, solo le envió de respuesta un escrito que semejaba un manual de instrucción militar, con definiciones y consejos que, indudablemente, le sirvieron mucho en su desempeño futuro.

También por esos días supo la resolución de la Junta, de llamar a elecciones de diputados para la formación de un Congreso, por lo que O'Higgins fue elegido por aclamación, como representante de Los Ángeles.

Elegido también, el Supremo Congreso de Venezuela con 44 diputados de las provincias, se instalo en la casa del Conde de San Javier, el 2 de marzo de 1811 y al momento de asumir sus funciones, la Junta de Caracas quedo disuelta y este, comenzó a gobernar con dos corrientes políticas definidas en pugna.  Los fidelistas, patricios partidarios de guardar fidelidad al Rey Fernando VII para proteger sus posesiones y los separatistas, que influenciados por los masones la Sociedad Patriótica, buscaban la independencia de Venezuela, se enfrentaban con apasionados alegatos, para determinar asuntos económicos y políticos, no así en temas religiosos y militares, en los que llegaban a acuerdos inmediatos.

En medida que se desarrollaban las sesiones, la idea de la independencia fue ganando terreno entre los fidelistas que, asumiendo su nueva posición, gracias a los argumentos económicos, históricos y mercantiles, comenzaban a apoyar la moción sobre la independencia propuesta por el bando separatista.

 

Próximo Capítulo: El Motín de Figueroa


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